Rainiero Herrada / LA DAMA DE PAPEL



13/8/14


«María Corina Machado es la Dama de Hierro venezolana». La sentencia anterior es hoy conocida por gran parte de los venezolanos; no son pocos quienes la han escuchado en las calles y leído en las redes sociales. María Corina es para algunos una mujer fuerte, bravía, feroz e indómita, que ha defendido los intereses de Venezuela ante el mundo, logrando desenmascarar la dictadura que se encuentra hoy instalada en nuestro territorio. La determinación de Machado es objeto de constantes alabanzas, y su fortaleza ha sido comparada, en numerosas oportunidades, con la de aquella mujer británica que hizo temblar al mundo entero durante el siglo XX.

Para algunos fanáticos, es ésa la imagen de María Corina. Demostraré cuán equivocados han estado al atribuirle a Machado valores tan significativos como la valentía y la fortaleza; y lo tontos que han sido al creer que ésta mujer está forjada en hierro. La exdiputada venezolana no está hecha de un material fuerte, ¡es una bufonada otorgarle un título tan importante como el de La Dama de Hierro! En Venezuela ninguno de los “políticos” actuales merece ostentar tal reconocimiento; ninguno posee una voluntad tan elevada, ni es lo suficientemente virtuoso, osado, intrépido o férreo, para ser considerado un ser nacido del metal.

María Corina Machado no posee ninguna semejanza con la verdadera Dama de Hierro. Realizar una comparación entre ella y Margaret Thatcher no es solo aberrante, es también un disparate. Establezcamos, preferiblemente, una diferenciación que permita esclarecer por qué ambas nunca podrán ser similares, y demostremos, de una vez por todas, que María Corina Machado no está hecha de hierro, sino de un blando, débil, frágil y delicado papel.

¿Quién fue, entonces, la Dama de Hierro? Margaret Thatcher fue una de las figuras más emblemáticas del siglo pasado; conocida por su fuerza y determinación no solo en Reino Unido, sino en el mundo entero. Ejerció como Miembro del Parlamento Británico, posteriormente como Ministra de Educación y Ciencia del Reino Unido y, por último, resultó electa Primera Ministra del Reino Unido, cargo que le haría dejar una huella imborrable en la historia. María Corina Machado nunca podría aspirar a tanto; su único “logro” ha sido un curul en la Asamblea Nacional del régimen, del cual fue recientemente despojada. También fue candidata en las elecciones primarias de 2012, blandiendo una propuesta pobre y vacía: la del capitalismo popular.

Margaret Thatcher jamás hubiese enarbolado una fruslería como aquélla; su visión del panorama económico era mucho más amplia: estaba basada en una noción de crecimiento económico a largo plazo, que permitiese el surgimiento de una cultura empresarial en Reino Unido. La Dama de Hierro logró, durante su gobierno, la supresión de restricciones a la importación y exportación de capital, e implementó un modelo económico basado en el monetarismo, instaurando políticas monetarias que tuvieron efectos positivos, a corto y a largo plazo, sobre los niveles de producción1.

Thatcher comprendía también que, para poder instaurar una cultura empresarial en Reino Unido, era necesaria la liquidación de las Trade Unions2; éstas eran el enemigo interno del sector empresarial. Tras algunos enfrentamientos, Thatcher pudo vencer a los sindicatos y doblegarlos a su voluntad. ¡Para María Corina, las mafias sindicales son maravillosas y necesarias! En muchas oportunidades ha realizado encuentros con sindicalistas -del Sindicato de Trabajadores de la CVG, por ejemplo-, expresando la importancia de los sindicatos para lograr un cambio político en Venezuela, haciendo omisión a lo que realmente son los sindicatos en Venezuela.

Hay quien podría argüir que, a pesar de las propuestas económicas de María Corina, sigue siendo merecedora del título de La Dama de Hierro. Se podría intentar refutar lo aquí esbozado, al decir que no es por aquéllos planteamientos que a Machado se le considera una mujer de hierro; sino por su labor internacional, dando a conocer la situación venezolana a otras naciones. Sin embargo, es su desempeño en el área diplomática lo que más la distancia de Margaret Thatcher. La Dama de Hierro cambió la manera de hacer diplomacia; fue, en sus tiempos, una figura pública tan reconocida mundialmente como la Familia Real.

En el área internacional nadie superaba a Thatcher, quien se hizo dar a conocer ante el mundo como una mujer fuerte; que ponía los intereses de Reino Unido por encima de los de cualquier otro territorio y que no cedía ante nada, ni nadie. Thatcher era, además, una figura de inspiración universal para aquellos que deseaban combatir la influencia soviética en Europa y el mundo. El comunismo era, para La Dama de Hierro, antinatural e inhumano; y, por lo tanto, era necesario hacerlo retroceder en sus aspiraciones de sumir la Tierra en la más absoluta miseria. María Corina Machado nunca ha emprendido obra similar a la de Thatcher y su lucha contra el comunismo. Ella ha actuado, más bien, en favor de quienes hoy poseen el poder en Venezuela, ofreciéndoles incluso, mecanismos legales para alcanzar la destrucción total del país, ¿o acaso no sería ése el objetivo de un proceso constituyente en manos del comunismo? ¡Y ni hablar de su legitimación del régimen a través de su participación en procesos electorales! ¡O de la complicidad ante los fraudes cometidos por el comunismo y el colaboracionismo desplegado en decisivos procesos de consolidación del poder rojo!

Los planteamientos anteriores son irrefutables empíricamente. De ellos se deduce que ambas personalidades nunca podrían ser consideradas similares; una fue forjada en hierro sólido, la otra es producto de papelería. María Corina no merece -¡ni en broma!- el título de Dama de Hierro, es más bien La Dama de Papel, y es hora de que sea llamada como corresponde.

Es un error otorgarle mayor mérito a una mujer que ha demostrado, con sus acciones, no poseer la fortaleza ni la astucia suficientes para la política, siendo su actuar político el de un ser débil y blandengue. Si bien su discurso pudo haber resultado impetuoso en algunas oportunidades, sus acciones evidenciaron el material blando que se esconde tras cada una de sus palabras. Al hablar, Machado no ruge, musita.

Quizás la única semejanza entre María Corina Machado y Margaret Thatcher, es que la primera también pasará a la historia. Las generaciones futuras la conocerán como La Dama de Papel; y es que Machado podrá ser una dama, pero nunca estará hecha de hierro.

 -          Notas:

1 Eric J. Evans, Thatcher and Thatcherism, p. 29.

2 Trade Union es la denominación utilizada en Reino Unido para los sindicatos.



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